Contrario a lo que generalmente se cree, el trabajo de un investigador criminalista no siempre está pletórico de aventuras, romances y acción. La labor del investigador consiste en descubrir si se ha cometido un delito o acto penado por la Ley. Después de determinar qué delito concreto se ha cometido, tendrá que descubrir cómo, dónde y cuándo se cometió, quién lo cometió, porqué y en qué circunstancias. Para encontrar la respuesta a estas preguntas, el investigador necesita mucha perseverancia y apegarse a su trabajo a pesar de la monotonía y de numerosos obstáculos. La constancia o perseverancia es una de las principales cualidades de un buen investigador.
Además de perseverancia, el investigador deberá poseer cierta habilidad innata, una inteligencia que le permita adquirir fácil y prontamente informes, y la capacidad necesaria para aprovecharlos. Deberá ser capaz de reflexionar serenamente en cualquier situación. El delincuente moderno no es un estúpido; y el suponerlo así no tiene fundamento, y da por resultado una investigación torpe. El investigador deberá ser por lo menos tan inteligente como el delincuente.

Un tercer requisito es el de la honestidad en el sentido de incorruptibilidad e integridad personales, pues el investigador estará expuesto a toda clase de tentaciones: físicas, emocionales y materiales. La tentación de obtener ganancias estará continuamente presente y se verá en situaciones de obtener ganancias personales simplemente dejando de hacer algo; por tanto, se requiere un esfuerzo constante por parte del investigador para reconocer estas tentaciones y rechazarlas. Muchas veces será “más fácil” dejar de cumplir una misión debido a que las circunstancias tienden a reducir la gravedad del delito.
El requisito de honestidad requiere que el investigador no asuma el papel de juez. Bajo el concepto de honestidad puede incluirse un esfuerzo positivo de no atribuir un delito a un individuo simplemente “porque no le cae bien” o porque de todas maneras hay que presentarlo ante los tribunales por algún delito que haya cometido. Un investigador, si espera tener éxito, deberá ser honrado para con los demás, cumplir sus promesas, nunca prometer lo que no pueda cumplir o no tenga intenciones de cumplir, esto es aplicable especialmente en lo que concierne al delincuente.
La integridad personal incluye una multitud de factores involucrados en un deseo sincero de llegar a una conclusión basada en hechos. El investigador deberá estar libre de inclinaciones o prejuicios y no puede permitir que sus emociones se opongan a sus esfuerzos objetivos por descubrir los hechos. La integridad personal implicará también conocerse a sí mismo hasta el grado de que no se atribuya cualidades que no tiene o que posee en menor grado. Deberá ser tan honrado para consigo mismo como para con sus semejantes.
Un cuarto requisito consiste en comprender a las personas y el ambiente en que viven, pues es mediante esta comprensión como el investigador, a menudo, es capaz de encontrar pista que de otra manera le pasarían inadvertidas y deberá saber lo que impulsa a las personas a actuar como lo hacen en diversas circunstancias. Deberá conocer los puntos débiles y fuertes de la gente, para que pueda aprovecharlos, particularmente durante los interrogatorios. El conocimiento de la sicología y del comportamiento humano es esencial para el investigador. Se debe reconocer que la gente vive en sociedad y actúa de acuerdo con esa sociedad; por tanto, los conocimientos de sicología sin el conocimiento de la sociedad son incompletas. El investigador deberá darse cuenta de los factores dentro del conglomerado social, que contribuyen a los diversos comportamientos del individuo.
Si una persona posee los requisitos enumerados, podría no ser todavía un buen investigador, pues deberá poseer además la cualidad de poder llevarse bien con la gente y hacer que la gente tenga confianza en él. Deberá estar convencido de la importancia de su trabajo y si es una persona a quien le agrade trabajar bajo un horario normal, no podrá esperar llegar a ser un buen investigador.
La investigación requiere reflexión y acción basada en constante reflexión, pues un solo error puede invalidar muchos meses de tedioso esfuerzo.

De lo dicho, parecerá que un investigador tiene que ser una persona excepcional, un tipo de individuo que sería bastante difícil de encontrar; sin embargo, hay muchos que reúnen estos requisitos y que pueden hacer una labor notable a pesar de los numerosos obstáculos.
Sustraído del libro Manual Técnico del Investigador Policiaco
Autor: William Dienstein